Este año en la escuela nos han, de cierta forma, obligado a crear un cuento. El tema era libre, el mundo también, todo era libre.
Recuerdos de nuestra juventud
Aquellos fueron quizás los mejores días de mi vida. Recuerdos que perduraran por siempre y que hasta el mínimo detalle no olvidaré.
Nos conocimos de una forma distinta a las que se suelen dar ¿Recuerdas?.
Recién llegaba a la ciudad, no tenia dinero y estaba totalmente desorientado, así que cada paso que daba llevaba cierto grado de inseguridad. El cielo se tornaba oscuro, el aeropuerto estaba repleto de gente, como a toda hora. El viaje había durado aproximadamente 6 horas y en todo el trayecto no hice más que beber agua dejando la comida de lado debido a las náuseas que me provocaba el vértigo a las alturas.
Solo eramos mi guitarra y yo, supuse que no hacia falta llevar mas cosas, ya que todo lo podía conseguir ahí mismo. Desafortunadamente mis suposiciones no fueron acertadas y al descender del avión me percaté de que no traía conmigo la tarjeta de crédito.
Momentos de angustia, pena, alegría y una mezcla de sentimientos que no sabría como explicarlos pasaron por mi esos días y al recordarlos, aquellos sentimientos reviven. Me gustaría repetir esos días una vez más, pero hay que ser realista, caminos distintos tomamos.
Sin nada de dinero me hallaba en el aeropuerto y no podía perder más tiempo, sabía que no sacaba nada lamentando aquel desafortunado hecho, así que me puse manos a la obra. Saqué mi guitarra del maletín y éste mismo, lo puse en el suelo para que la gente arrogara amablemente algo de dinero. Empecé a tocar una melodía cualquiera improvisada, después unos cuantos temas populares que era imposible no conocerlos. Al cabo de unos 20 minutos, ya tenia bastante dinero como para trasladarme a la pensión de mis tíos. Conté el dinero y lo deposité en un pequeña bolsa que dejé a un lado, después coloque la guitarra dentro del maletín, me encogí y estiré el brazo en dirección a la bolsa que se encontraba en el suelo la cual misteriosamente había desaparecido. Rápidamente me levanté y a lo lejos divisé a un hombre que corría con mi bolsa en la mano. Inconscientemente sujete mi maletín y me puse a correr. Sentí las ganas de gritar pero la voz no me salía, fue un rara sensación. De repente paró dirigiéndose al baño y sin ninguna vacilación entre empujando la puerta con mucha fuerza. Ahí estaba, tirado en el piso a causa del portazo que le di cuando abrí la puerta, iba a darle un golpe pero el me suplicaba que no hiciera.
- ¡Espera! ¡no me golpees te lo explicaré! – dijo él .
- ¡¿Qué me vas a explicar?! ¡No tienes nada que explicar! – le grité alterado
- Por favor escuchame no soy ningún ladrón, no tengo como llegar a la ciudad, así que quise tomar prestado el dinero…
- ¡¿Tomar prestado?! sacar el dinero de otra persona y salir corriendo ¡¿A eso le llamas tomar prestado?! – le grité -
Que nostálgico, hasta recuerdo los diálogos. Quien iría a pensar que aquel tipo iba a ser después mi compañero de cuarto, amigo y compadre. Cuantas veces he querido que estés aquí, tener esas interminables conversaciones, tus consejos, hasta me basta con tu presencia.
Después de haber escuchado tus excusas, te levanté de la polera y te azote contra la muralla.
- Por favor créeme, más allá tengo mi equipaje –dijiste suplicando-Si quieres te doy mi dirección en donde me alojaré, así un día de estos me vas a ver y te de vuelvo el dinero, pero por favor necesito llegar allá.
No se porqué pero sentí que decías la verdad, ciertamente tuviste mucha suerte de haber sido yo tu victima por que cualquier otro te hubiera denunciado o golpeado mas yo te ayudé.
Hubo una gran casualidad de que los dos nos hospedáramos en el mismo sitio e ir en la misma universidad. Esos 6 años de estudio que estuve contigo aprendí muchas cosas acerca de la amistad, el compartir, el amor y muchas cosas más. Quizás hubiese aprendido más si es que aquello no hubiese sucedido. El hecho es que nunca más nos vimos, espero algún día verte pero eso quien sabe cuando pasará.
Ya es tarde debo marchar, otro día seguiremos recordando nuestro días de estudiantes. Te cambié el ramo de flores y coloqué un molino para darle vida a este espacio. Saludos de parte de tu hijo, el otro día lo vi. Esta grande, un muchacho fuerte y sano como su padre. Cuidate. Adiós.
La verdad es que terminé el cuento justito antes del plazo, me gustaría hacerle unos arreglos porque sinceramente, no soy bueno escribiendo, mi especialidad no son las letras, así que perfecto no está.
Aquí les dejo mi historia, se acepta de todo.
Don Juan Tenorio
Tokio Blues
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